Os presentamos a Antonio Madriñan, que este pasado fin de semana realizó un reto que consistía en estar corriendo durante 48 horas en un
circuito ovalado de 770 metros, el circuito era de arena y gran parte del mismo
había bastante desnivel, 1770 metros de desnivel positivo y otros tantos de
negativo. Os dejamos su experiencia
Pues pocos minutos después de las doce del mediodía,
arrancaba este impresionante reto acompañado de una multitud de amigos,
familiares, y corredores del Principado de Asturias, por delante muchas horas,
muchos kilómetros y muchos sueños.
Mi planteamiento de carrera, es sencillo,tirar hasta donde
pueda, el ritmo inicial no es demasiado rápido, nos permite a todo el grupo ir
charlando sin ningún tipo de problema, se respira un ambiente especial, los
niños hacen su aparición estelar para deleitarnos con algún que otro broche y
sacarnos siempre una sonrisa, en las carpas mi equipo de Esportate junto con mi novia Sheyla están realizando inscripciones
y atendiendo a todo el mundo que por
allí se acerca.
Es algo especial, sentiré tan apoyado, no pienso cuantas
horas tengo que estar, ni calculo cuantas vueltas tendré que dar, tan solo paso
a paso a golpe de zancada dejo que pase el tiempo en compañía de Pedro Cuenca y un montón de atletas,
con buenas charlas. Estoy disfrutando,
me encuentro psicológicamente muy fuerte, y las ganas que tengo de hacerlo
bien, hacen que pueda olvidar todo lo que está por delante.
Así pasa la media
maratón, esta vez había sido cuidadoso con todos y cada uno de los detalles de
carrera, lo que facilita que los kilómetros pasen sin que apenas nos enteremos,
pronto entre risas y charlas pasa la maratón y sigo sin notar ningún tipo de
molestia, sensación de agotamiento, pero el sol seguía presente y golpeaba con
fuerza.
Según avanzaban las horas, en compañía de Jose Luis LopezSomoano me doy cuenta
que una fina capa de sal cubre parte de nuestro cuerpo, necesito recuperar
sales y le indico a el que debe hacer lo mismo. Hasta el momento me he
hidratado bien y también he comido con bastante frecuencia, eso es indicador de
que todo va funcionando, pero no debo descuidar ningún aspecto de este tipo, o
me saldrá cara la broma.
Llega la primera noche con ella dos maratones concluidas, el
hasta luego de Somoano, él me ha
acompañado durante más de 50 kilómetros, me ha motivado, dado fuerzas y ha
hecho suya una causa que es de todos, lo admiro, siempre pensando en los demás
no solo se conforma con apoyar las causas, si no que colabora con ellas hasta
el máximo esfuerzo, hombre de acción, con su adiós mis zapatillas se empiezan a
desgarrar justo donde dobla el pie, pero me falta poco para sobrepasar los 110
km, esa es la meta minimalista que me marco, no quiero arriesgar a un corte en
el pie que pueda suponer el abandono de reto, así que continuo hasta esa justa
distancia, me pregunto cuantas personas en el mundo habrán cubierto una
distancia así con tan solo 4 mm de suela en la era actual, no lo sé pero seguro
que pocas han corrido de forma minimalista 110 kilómetros en una pista tan
pequeña.
Me encuentro bien físicamente y psicológicamente, así que
sigo alimentándome con frecuencia, la gente viene, va, algunos se quedan, otros
repiten pero todos colaboran y ayudan con lo que pueden para sacar este reto
adelante, como me gusta ver a la
sociedad implicada, en todos sus estratos, en todas sus capas.
Psicológicamente uno creo que no se plantea estos retos,
simplemente los hace, sería un suicidio el ir contando las vueltas o los
minutos que faltan para que pasen 48 largas horas, así que la mejor opción es
olvidarse y avanzar, siempre avanzar.
De madrugada me siento bien por lo que no necesito café, Red
bull ni absolutamente nada para evitar tener sueño, simplemente no lo tengo, al
menos de forma tan exagerada como en la mayoría de carreras a las que asisto,
aun así decido que las 4 y las 6 son buen momento para hacer dos micro
descansos de media hora. Eso es lo que me permito descansar toda la noche, el
resto trotar un poco suave y caminar.
Con la llegada del nuevo díallegan nuevas caras, entre ellas
las de Luis de Foxtrot y la del
alcalde de Corvera, nuevos sentimientos afloran, con nuevas ilusiones y muchas
ganas, el cansancio ya es latente, pero las ganas de soñar y de correr son aun
más grandes que todo eso.
Con los primeros rayos de sol llega Hector Morootra de esas importantísimas personas para la sociedad,
es grato saber que hay gente como tu haciendo cosas para mejorar el mundo, el
se ha propuesto acompañarme unas cuantas horas y no duda en hacerlo, también
casi al mismo tiempo que el llegan multitud de Esportanos decididos a hacer kilómetros y kilómetros, con ellos
también lo hace Millariega, que ganas
de verlo y rodar con el, creo que no corríamos de verdad desde el Campeonato de
España, y así me siento motivado a gusto, con la familia volcada en mis retos y
la sociedad deseando participar, formar parte de algo histórico algo increíble.
Llega la tarde con ella otro gran deportista Lorenzo del Pozoel cual provoca en mi una reacción mucho más
motivadora haciendo que rodemos vertiginosamente para alcanzar a las nueve de
la tarde los 200 kilómetros.
Así lo hacemos lo que favorece que la noche que me queda,
esa que tiene pinta de ser menos dura que la anterior me la pueda tomar con más
calma, y descansar algo en caso de necesidad.
Así lo hago, pasan las horas repito los descansos y continuo
buscando esa meta, pienso en muchas cosas, entre ellas que este reto me está
siendo más fácil, pero más en todos los aspectos, no se cual es la fuerza que
me empuja a ir también, pero realmente me encuentro impresionantemente fresco,
a ello seguro que ayuda los masajes de descarga que me da la fisio, la cual con
sumo cuidado mima dos veces al día mis piernas para que rindan al máximo.
Pero esto no es suficiente, el paso de las horas hace que
note una pequeña tendinitis, la cual la fisioterapeuta tiene que deshacer en
dos ocasiones, pero todo se queda en eso, un susto. Me siento feliz muy feliz,
el objetivo de la Fundación está casi cumplido, ya todo el mundo sabe quién es
Meniños, y la cifra que estamos recaudando no está nada mal.

Hemos cumplido todos los objetivos, se han recaudado casi
2000 euros para la Fundación, hemos llevado su nombre a través de las ondas a
todo el territorio y la gente al fin sabe que existen y a que se dedican.
Pasaran mil horas y yo seguiré sin saber cómo compensar todo
lo que me habéis dado, si hay un ejercicio de fe sin duda es este, y un
ejercicio de poder también.
Emocionalmente esto ha sido un tesoro, deportivamente un
regalo, no todos los días se corren 110 kilómetros en minimalista, no siempre
se corren 48 horas con 250 kilómetros, solo me cabe daros a todos y cada uno de
vosotros las gracias.
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